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Avances I+D

Insectos devoradores de plagas del olivar

Esta familia de insectos necesita para alimentarse a otros insectos pequeños

Investigadores del grupo Protección Vegetal de la Estación Experimental del Zaidín (EEZ-CSIC), de la Universidad de Granada y del IFAPA de Granada desarrollarán estrategias agronómicas para favorecer la acción de los crisópidos, unos insectos que depredan a especies perjudiciales para el olivo.

11-06-2010 por Andalucía Investiga

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Carolina Moya Castillo

 

La nueva olivicultura se está desarrollando en el marco de la denominada Agricultura Sostenible, que tiende hacia el uso de estrategias agronómicas que respeten el medio ambiente y la biodiversidad. En este sentido, el agrosistema del olivar presenta una gran riqueza de organismos que conviven con el árbol, representando un patrimonio de complejidad donde se suceden un conjunto de interacciones que juegan un papel importante en su estabilidad y sostenibilidad.

Un grupo funcional de especial importancia, por su papel en el control natural de las especies nocivas, es el de los depredadores y, entre ellos, destaca la Familia Chrysopidae, presente en todos los olivares del área mediterránea. Los pocos estudios realizados en este aspecto sobre esta familia han puesto de manifiesto que el control de plagas y el manejo del suelo, se encuentran entre los factores que intervienen de forma importante sobre las poblaciones y actividad de estos depredadores.

Por ello, los investigadores del grupo Protección Vegetal de la Estación Experimental del Zaidín (EEZ-CSIC), de la Universidad de Granada y del IFAPA de Granada desarrollarán estrategias para favorecer la acción de los crisópidos. Se trata de unos insectos característicos del olivar mediterráneo, que llevan a cabo una acción beneficiosa, ya que devoran a especies que son plagas habituales en el olivar como la palomilla, la cochinilla y el algodoncillo. De esta forma, los expertos persiguen mejorar el control natural de especies perjudiciales presentes en este cultivo, lo que permitirá disminuir la dependencia de los productos fitosanitarios e incrementar la calidad del aceite.

Esta familia de insectos necesita para alimentarse a otros insectos pequeños, blandos y accesibles en su fase larvaria. Más tarde, en la etapa adulta opta por una dieta basada en polen y néctar presentes de forma importante en las cubiertas vegetales del olivar. El estudio de las características biológicas y comportamiento de especies como Chrysoperla carnea proporciona a los expertos información para implementar técnicas que inducen al insecto a permanecer durante todo el año en el olivar, ejerciendo su acción protectora.

En este sentido, los investigadores están evaluando la incidencia de los diferentes manejos agronómicos sobre las poblaciones de crisópidos presentes en el olivar. "Pretendemos precisar las actividades o prácticas agronómicas que disminuyen las poblaciones de estos depredadores e identificar las relaciones claves que afectan directa o indirectamente a su supervivencia o actividad", explica la responsable del estudio, Mercedes Campos y añade que este análisis resulta fundamental para determinar las medidas adecuadas que permitan incrementar el control natural que estos depredadores ejercen en el cultivo.

Prácticas perjudiciales

Estas prácticas perjudiciales se concretan en acciones como la eliminación de la cubierta vegetal o el uso de insecticidas de amplio especto de forma inadecuada. Para evitar los factores que inciden negativamente sobre los crisópidos, los expertos proponen centrarse en la selección y el momento de aplicar los tratamientos contra insectos nocivos así como incrementar la biodiversidad. "Inicialmente es necesario determinar la necesidad de realizar un tratamiento y en caso afirmativo utilizar aplicaciones más selectivas y en zonas localizadas, no por todo el olivar, además de evitar que coincidan la fecha del tratamiento con el momento de mayor actividad de estos depredadores ", explica Campos.

Asimismo, los investigadores granadinos han diseñado unos refugios naturales a base de paja para que los insectos se instalen durante el invierno en el olivar. Esta medida, junto con un buen manejo de las cubiertas vegetales, establecerán un entorno favorable para que los crisópidos permanezcan en el cultivo durante todo el año, ya que, si no encuentran alimento o las condiciones meteorológicas no les favorecen, se desplazaran a otras zonas.

Estudios en campo y laboratorio

Para estudiar el efecto de la cobertura vegetal sobre los crisópidos en el olivar, los expertos han elegido tres fincas de 200 hectáreas con cultivo ecológico con diferentes sistemas de mantenimiento del suelo en la provincia de Granada (Deifontes, Colomera y Arenales) y Córdoba (Los Pedroches).

Tras esta etapa, se realizan ensayos en laboratorio con un nuevo sistema denominado Ethovision. Se trata de una nueva herramienta para estudiar procesos del comportamiento animal, analizando actividad, movimientos, posiciones e interacciones, lo que aportará información básica que ayudará a interpretar los resultados obtenidos en campo.

Con estos experimentos, los investigadores pretenden incrementar los conocimientos sobre la estructura (flora e insectos) y funcionamiento de los componentes del agroecosistema del olivo, determinar el riesgo medioambiental de determinadas prácticas agronómicas, llevadas a cabo con frecuencia por los agricultores y que son perjudiciales para los crisópidos y definir pautas de manejo que minimicen sus efectos negativos sobre estos depredadores e incrementar la diversidad en el olivar, lo que permitirá avanzar en el camino hacia la sostenibilidad de este cultivo.