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Nuevo método de conservación de las uvas empleando un "antibiótico natural" creado por las abejas

Investigadoras valencianas estudian las posibilidades del propóleo en la conservación de alimentos

Un equipo de científicas del Instituto de Ingeniería de Alimentos para el Desarrollo (IUIAD) de la Universitat Politècnica de Valencia descubre un nuevo método de conservación de los alimentos, en este caso uvas, basado en una sustancia natural creada por las abejas llamada propóleo, que utilizan para recubrir las paredes de la colmena.

04-01-2011 por Boletín Agrario

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Propóleo en colmena
• 30-09-2007   Abalg (Public Domain)  

El propóleo posee importantes propiedades beneficiosas para los humanos. Es antibacteriano, antiviral, inmunoestimulante, antiinflamatorio, cicatrizante y ligeramente anlagésico. Una sustancia resinosa natural fabricada por las abejas para recubrir las paredes de sus colmenas.

El propóleo es una sustancia natural creada por las abejas a partir de compuestos que obtienen de las yemas de los árboles. Estos fascinantes insectos generan así un potente antibiótico natural que utilizan para recubrir las paredes de sus colmenas, evitando ataques de virus, hongos y bacterias.

Un equipo de investigadoras adscritas al Instituto de Ingeniería de Alimentos para el Desarrollo (IUIAD) de la Universitat Politècnica de Valencia ha estudiado las posibilidades de aplicación de este compuesto en los procesos de conservación de los alimentos. Durante los últimos dos años las científicas "han diseñado, caracterizado y estudiado diferentes soluciones y films comestibles a partir de propóleo, para sentar las bases de posteriores aplicaciones como la que ahora proponen para la uva. El proceso para recubrir la uva es muy sencillo: se sumerge la fruta en una solución de propóleo y ésta queda adherida a la superficie de la uva, garantizando así la persistencia del propóleo", como explican desde la propia Universidad de Valencia.

Clara Pastor, una de las científicas participantes en este interesante proyecto explica cómo realizaron diversos análisis y pruebas para mejorar las propiedades organolépticas de estas finas películas protectoras comestibles. "Uno de los principales problemas de la ingesta de este compuesto es que posee un sabor muy desagradable y, al incorporarlo a soluciones comestibles sin sabor, reducimos notablemente este efecto y mejoramos su apreciación sensorial al aplicarlo a alimentos".

Maite Cháfer, otra de las investigadoras del IUIAD y profesora de la Escuela de Ingeniería Agrónómica , explicaba que la utilización del propóleo no sólo aporta una mejor conservación de las uvas, sino que su ingesta es muy beneficiosa para los propios consumidores. "En estas fechas, no estaría mal empezar el año con una uva tan saludable. Es todavía más sana por el aporte adicional de un componente muy saludable y porque el efecto conservante que aporta el propóleo puede ser una alternativa natural a los productos que se utilizan habitualmente para conservar este fruto. Además, la uva recubierta con el film de propóleo se conserva mejor que la no recubierta, ya que se reducen las pérdidas de agua y por tanto de peso, y tarda más tiempo en deteriorarse".

El secreto del propóleo se encuentra en la presencia de flavonides, metabolitos secundarios de las plantas que poseen propiedades antisépticas. Estos se encuentran diluidos en una solución compuesta sobre todo por cera de las propias abejas, resinas y bálsamos vegetales. También aporta diversos minerales y vitaminas. El propóleo tiene multitud de aplicaciones farmacológicas y ha sido empleado en la medicina tradicional desde tiempo inmemorial, desde infecciones hasta resfriados. Incluso existen claros indicios de su utilización en los vasos canopes, donde se gardaban las vísceras de las momias de los faraones. Evidentemente sus propiedades de conservación no pasaron desapercibidas a los antiguos egipcios.

Se podría aplicar directamente en las viñas

Otra gran ventaja de la solución desarrollada por las científicas del IUIAD es la posibilidad de aplicar el compuesto derivado del propóleo a través de la aplicación directa en los viñedos por medio de pulverizadores. Así, existirían diversas posibilidades de aplicación de esta filmina protectora tan natural y saludable. "La forma y momento de aplicación la podemos adecuar según nos interese, tanto en campo como en almacén o incorporado a un envase. Para esto será necesario tener caracterizadas las principales propiedades fisicoquímicas de las soluciones que contienen el propóleo", explicaba Clara Pastor.

Si a día de hoy no está claro si las abejas son Patrimonio de la Humanidad, de lo que cada vez quedan menos dudas es de que el planeta que conocemos sí que es, en buena parte, Patrimonio de las Abejas, con flores y mamíferos superiores barbudos inclusive.

Los resultados de este estudio han sido publicados en dos de las publicaciones científicas de más impacto internacional en el ámbito de la Tecnología de Alimentos, Carbohydrate Polymers y Postharvest Biology and Technology

Puedes consultar la noticia en la UPV y en la Plataforma SINC.