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Necesidades nutricionales de los cultivos de cítricos

Texto perteneciente al capítulo 24 de la «Guía práctica de la fertilización racional de los cultivos en España», dedicado al abonado de los cítricos

Para que las tareas de abonado cumplan su función primordial de aportar a la tierra de labor los nutrientes necesarios para incrementar la producción de los cítricos (y de cualquier otro cultivo), es necesario conocer las necesidades nutritivas de las plantas en cada una de sus fases de crecimiento o floración. Conoce el papel de los principales nutrientes a tener en cuenta en cultivos de cítricos

El objetivo del abonado es incrementar la fertilidad natural del suelo con el fin de obtener un aumento del rendimiento de la producción y una mejora de la calidad del fruto. Por tanto, el conocimiento de las necesidades nutritivas anuales de las plantas para el crecimiento y el desarrollo de nuevos órganos, así como los momentos en que se producen éstas, son esenciales para efectuar un abonado racional.

Papel de los nutrientes

 

El nitrógeno constituye el elemento más importante en la programación anual del abonado. Su influencia sobre el crecimiento, la floración y la productividad es notable, así como, en ciertas condiciones, sobre la calidad del fruto.

El fósforo participa en el metabolismo de los azúcares, de los ácidos nucleicos y en los procesos energéticos de la planta.

El potasio es esencial como coenzima en numerosos enzimas, así como la exigencia de elevadas cantidades del mismo durante la síntesis proteica. Especialmente importante es su papel en la fotosíntesis y en el metabolismo de los hidratos de carbono.

El magnesio tiene como función más importante ser un constituyente del átomo central de la molécula de clorofila.

El calcio es un macronutriente que presenta diferencias muy notables con el resto, ya que su incorporación al citoplasma celular se halla severamente restringido. La mayor parte de su actividad en la planta se debe a su capacidad de coordinación, ya que es capaz de establecer uniones estables y, al mismo tiempo reversibles, entre moléculas.

El azufre juega un papel clave en la síntesis de proteínas. Es un componente importante de algunos aminoácidos como la cisteína, la cistina, etc., y de la coenzima A.

En cuanto a los microelementos: el hierro forma parte de la ferredoxina y los citocromos, sustancias transportadoras de electrones y, por lo tanto, fundamentales en la fotosíntesis y en la respiración; el zinc interviene en distintas enzimas. Indirectamente, su deficiencia inhibe la síntesis proteica; el manganeso está involucrado en la activación de numerosos enzimas; el cobre actúa en la planta fundamentalmente en las uniones enzimáticas en las reacciones redox; el boro en los cítricos tiene un papel todavía poco conocido. No se tiene evidencia de que participe en estructuras enzimáticas y muy pocas de que la actividad de éstas se vea estimulada o inhibida por él; y el molibdeno interviene en la fijación del nitrógeno atmosférico y en la reducción del nitrato. 

La insuficiencia en la disponibilidad de uno de estos elementos minerales puede tener repercusiones negativas sobre el desarrollo y la productividad. Para evitar estas carencias es necesario conocer sus síntomas.


(*)  Guía Práctica de la Fertilización Racional de los Cultivos en España 

Instituto Valenciano de Investigaciones Agrárias (IVIA)

Ana Quiñones Oliver (Doctora Ingeniera Agrónoma)  

Belén Martínez Alcántara (Doctora Ingeniera Agrónoma)

Eduardo Primo-Millo (Doctor Ingeniero Agrónomo)

Francisco Legaz Paredes (Doctor en Ciencias Biológicas)


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