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El estado mundial de la pesca y la acuicultura 2012

Informe anual elaborado por el Departamento de Pesca y Acuicultura de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura

Informe anual elaborado por el Departamento de Pesca y Acuicultura de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). En esta edición correspondiente al año 2012 se evalúan diversos factores de contexto, como la crisis económica mundial, la creciente demanda de alimentos y la cada vez mayor vulnerabilidad a los efectos del Cambio Climático, y cómo afectan a la pesca

31-01-2013 por FAO

Prólogo

En el momento presente, la comunidad mundial se enfrenta a múltiples retos relacionados entre sí, que van desde los efectos de la crisis financiera y económica actual a una mayor vulnerabilidad al cambio climático y los fenómenos meteorológicos extremos. Al mismo tiempo, debe atender las necesidades apremiantes relacionadas con la alimentación y la nutrición de una población creciente con recursos naturales finitos. La presente edición de El estado mundial de la pesca y la acuicultura muestra cómo estas cuestiones afectan a la pesca y la acuicultura y cómo el sector trata de enfrentarse a ellas de forma sostenible.

 
El estado mundial de la pesca y la acuicultura 2012
• 31-01-2013   FAO  

Portada del informe anual de la FAO "El estado mundial de la pesca y la acuicultura 2012"

La pesca y la acuicultura realizan contribuciones importantes al bienestar y la prosperidad mundiales. En los últimos 50 años, el suministro mundial de productos pesqueros destinados al consumo humano ha superado el crecimiento de la población mundial; actualmente, el pescado constituye una fuente esencial de alimentos nutritivos y proteínas animales para gran parte de la población mundial. Además, el sector proporciona medios de vida e ingresos, tanto directa como indirectamente, a una parte considerable de la población mundial.

El pescado y los productos pesqueros se encuentran entre los productos alimenticios más comercializados a nivel mundial, con un volumen de comercio por un valor que alcanzó nuevos máximos en 2011, y se espera que siga una tendencia alcista en que los países en desarrollo sigan representando la mayor parte de las exportaciones mundiales. Si bien la producción de la pesca de captura se mantiene estable, la producción acuícola sigue creciendo.

La acuicultura seguirá siendo uno de los sectores de producción de alimentos de origen animal de más rápido crecimiento y, en el próximo decenio, la producción total de la pesca de captura y la acuicultura superará a la de carne de vacuno, porcino y aves de corral.

Sin embargo, en un mundo en que casi 1 000 millones de personas sigue padeciendo hambre, son las poblaciones pobres, especialmente en las zonas rurales, las más vulnerables a la combinación de las amenazas mencionadas anteriormente. En muchas zonas del África subsahariana y Asia meridional, el consumo de pescado por parte de esas poblaciones sigue siendo muy bajo y no se benefician de las contribuciones cada vez mayores que realizan la pesca y la acuicultura en otros lugares, en cuanto a unos ingresos y una seguridad alimentaria sostenibles.

Las contribuciones fundamentales de la pesca y la acuicultura a la seguridad alimentaria y el crecimiento económico mundiales se ven limitadas por una serie de problemas. Entre ellos, cabe citar la mala gobernanza, las deficiencias de los regímenes de ordenación pesquera, los conflictos por la utilización de los recursos naturales, el uso persistente de prácticas pesqueras y acuícolas inadecuadas, la no incorporación de las prioridades y los derechos de las comunidades pesqueras en pequeña escala, y las injusticias relacionadas con la discriminación por razón del género y el trabajo infantil.

En la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible, conocida como Río+20, celebrada recientemente, se han examinado estos temas relacionados con la gobernanza y ha servido de plataforma para renovar el compromiso político en pro del desarrollo sostenible, así como para evaluar los progresos realizados y las deficiencias en el cumplimiento de los compromisos actuales, y abordar los nuevos desafíos. Los dos temas esenciales de Río+20 –el marco institucional para el desarrollo sostenible y el apoyo a una economía verde– se reflejaron en el mensaje principal de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) respecto a que una gestión más acertada y una mayor eficiencia a lo largo de toda la cadena de valor alimentaria puede aumentar la seguridad alimentaria con menos recursos naturales, es decir, conseguir mejores resultados con menos medios. La atención prestada a los océanos y las costas en Río+20 permitió a la FAO formular unas recomendaciones sobre cuestiones que iban desde la mejora en la utilización sostenible de los recursos marinos y costeros hasta la erradicación de la pobreza, las operaciones de la acuicultura y la pesca en pequeña escala, así como la posible contribución al respecto de los pequeños Estados insulares en desarrollo.

Promover la sostenibilidad de la pesca y la acuicultura puede proporcionar incentivos para cuidar los ecosistemas en general. El estímulo ecológico en el sector pesquero y acuícola exige el reconocimiento de las funciones sociales más amplias que desempeña en un marco de gobernanza global. Existen varios mecanismos para facilitar esta transición, que incluyen la adopción de un enfoque ecosistémico de la pesca y la acuicultura con sistemas justos de tenencia responsable a fin de que las personas que utilizan los recursos pasen a gestionarlos.

Además de los esfuerzos de las instituciones gubernamentales, para que la pesca y la acuicultura prosperen de forma responsable y sostenible, se requiere la plena participación de la sociedad civil y el sector privado. El comercio y la industria pueden ayudar a desarrollar tecnologías y encontrar soluciones, realizar inversiones y generar una transformación positiva. La sociedad civil y las organizaciones no gubernamentales internacionales y locales pueden exigir responsabilidades a los gobiernos respecto a los compromisos asumidos y velar por que todas las partes interesadas estén representadas y se escuchen sus voces.

Los esfuerzos para fomentar una buena gobernanza en pos de una pesca y acuicultura responsable y sostenible deberían incluir la adopción y aplicación en general de los principios consagrados en el Código de Conducta para la Pesca Responsable, así como las disposiciones de las Directrices internacionales para asegurar la pesca sostenible en pequeña escala que se están elaborando actualmente. También es necesario velar por la adopción y aplicación de los instrumentos internacionales pertinentes, en particular las Directrices voluntarias sobre la gobernanza responsable de la tenencia de la tierra, la pesca y los bosques de 2012, y prestar apoyo a actividades como la iniciativa mundial de la FAO y el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM) de ordenación pesquera sostenible y conservación de la biodiversidad en zonas situadas fuera de la jurisdicción nacional, la Alianza Mundial a favor de los Océanos del Banco Mundial y el Pacto del Secretario General de las Naciones Unidas en pro de los océanos.

Para asegurarse de que el bienestar ecológico es compatible con el bienestar humano, y hacer que la prosperidad sostenible sea una realidad a largo plazo para todos, es necesario encontrar el equilibrio adecuado entre las oportunidades y las amenazas en el uso de la tecnología y los recursos naturales, en la aplicación de decisiones económicas y políticas acertadas y en la preservación de la integridad medioambiental y el consenso social. 

Albergo la sincera esperanza de que esta edición de El estado mundial de la pesca y la acuicultura sirva como una obra de referencia útil sobre el sector –su situación, tendencias, problemas y perspectivas– y que contribuya a una comprensión más completa de la función esencial que desempeña en la configuración de nuestro mundo.

Árni M. Mathiesen

Subdirector General

Departamento de Pesca y Acuicultura de la FAO 

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