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Alemania estudia prohibir las patentes de animales y plantas de cultivo

La ministra de agricultura alemana declara que "hay límites que no se deben traspasar"

El ejecutivo alemán estudia muy seriamente la prohibición de las patentes sobre seres vivos destinados a la agricultura y la ganadería, con el fin de mantener la diversidad de los recursos genéticos. La ministra del ramo, Ilse Aigner, ha declarado según el semanario Der Spiegel que "hay límites que no se deben traspasar", en clara alusión a este tipo de patentes biológicas.

24-06-2010 por boletinagrario.com

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Ilse Aigner en su toma de posesión como ministra alemana de agricultura
• 04-11-2008   REGIERUNGonline/Bergmann  

Ilse Aigner es desde el 4 de noviembre de 2008 la ministra germana de Alimentación, Agricultura y Protección del Consumidor dentro del gobierno federal de Ángela Merkel, a la que podemos ver a la derecha de la imagen. Esta ingeniera que trabajó durante años en el desarrollo de sistemas eléctricos para helicópteros, inició su carrera política en 1994, cuando fue elegida para parlamento de Baviera

La ministra alemana de agricultura, miembro del ejecutivo conservador de Ángela Merkel, hace suya con estas declaraciones la postura del principal partido de la oposición, el SPD. Ilse Agner reclama la definición exacta de una normativa europea en materia de biopatentes, capaz de proteger a los productores agrarios de la Unión, para que "no se vean limitados en su trabajo por patentes biológicas".

Esta iniciativa del ejecutivo alemán se produce un mes antes de la fecha prevista por la Oficina de Patentes Europea, con sede en Munich, para decidir si acepta dos solicitudes de tomate y brécol modificados genéticamente. Si la decisión de este organismo fuese favorable a los intereses de los solicitantes, quedarían blindados tanto los procesos y técnicas como las "nuevas" plantas resultantes.

Aigner, al igual que el SPD, no se opone a la posibilidad de patentar técnicas de cultivo y procesos, aunque sí a que los propios organismos vivos puedan estar sujetos a la exclusividad de un propietario, algo que va en contra de los principios naturales más básicos, así como de la propia tradición: desde siempre las nuevas variedades animales y vegetales resultantes de la cría, selección y cruce, pueden ser criados libremente y sin el pago de derechos por parte de agricultores y ganaderos.

Algo que podría cambiar radicalmente si la Oficina de Patentes Europea se decanta por conceder derechos exclusivos y el control sobre las creaciones. Algo que supondría un cambio radical en nuestra forma de relacionarnos con la propia naturaleza.