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Polémica sobre la contaminación térmica en el Ebro que provoca la central nuclear de Garoña

Informe en el que se recogen incrementos de temperatura en las aguas del Ebro muy por encima de los límites permitidos

Greenpeace entregó ayer un informe sobre la contaminación térmica en las aguas del río Ebro que provocan los vertidos de la central nuclear de Santa María de Garoña. Esta central utiliza las aguas del Ebro para realizar las tareas de refrigeración de su reactor. Denuncian a la Confederación Hidrográfica "de connivencia" con Nuclenor, la empresa propietaria. Desde el MARM dan hoy una respuesta.

07-04-2011 por Boletín Agrario

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Río Ebro
• MARM  

La organización ecologista Greenpeace remitió ayer un informe al MARM en el que denunciaba la contaminación térmica en el río Ebro a causa de los vertidos que realiza la central nuclear de Santa María de Garoña, en Burgos. En dicho documento solicitan que se revoque de forma inmediata la autorización de vertido de aguas de refrigeración por parte de dicha central. "La central no cumple los criterios de dicha autorización a causa de sus problemas de refrigeración, lo que provoca esa importante contaminación térmica del agua del río Ebro", apuntan desde Greenpeace.

Según la autorización concedida por la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) en octubre de 2007 a Nuclenor, la empresa titular de la central de Santa María de Garoña, "el máximo incremento admisible para la temperatura tras la zona de dispersión térmica, respecto a la temperatura aguas arriba, será en cualquier caso de 3ºC". En el informe presentado se indica que, tras la recogida y análisis de muestras termométricas, la contaminación provocada por la actividad de refrigeración "produce una notable contaminación térmica en el río Ebro que se transmite incluso aguas arriba de la propia central. De hecho, el embalse de Sobrón sufre, en gran medida por esta causa, una gran eutrofización".

Según estos datos, la temperatura del río Ebro durante las tomas de muestras era de 6,5ºC, "y en ausencia de la actividad de la central lo esperable habría sido encontrar a lo largo del río temperaturas de ese orden, y desde luego inferiores a los 10 ºC". Sin embargo, en dicho embalse del Sobrón se detectaron entre 17ºC y 21ºC. Unos datos que, como indican desde Greenpeace, supera con creces los 3 grados permitidos por la autorización concedida por la CHE.

Este informe, realizado por entidades homologadas por la propia Administración, señala además que entre la estación de muestreo en el río Ebro, a 10 km de la localidad de Frías, y la del embalse de Sobrón , "se registró un incremento de temperatura de 15,7 ºC, lo que supone un incremento medio de 2,3 ºC por kilómetro", teniendo en cuenta que ambas ubicacíones se encuentran a una distancia de 6,8 kilómetros.

Ya en el año 2009 un informe realizado por el Ministerio alertaba sobre los problemas de refrigeración de esta central nuclear, señalando un previsible empeoramiento de la situación a corto plazo, algo que podría provocar alteraciones de este ecosistema fluvial. "Greenpeace considera que los datos de temperatura del agua que toma Nuclenor no se ajustan a la realidad y que están orientados a ocultar la enorme contaminación térmica que provoca su actividad", indican desde la organización conservacionista, quienes denuncian "la connivencia" entre la propia Confederación y la empresa privada Nuclenor. Según Greempeace, la propia CHE les reconoció en un escrito remitido el pasado mes de enero que no realiza controles termométricos propios en el entorno de la central, "ya que se consideran suficientes los que realiza el usuario [Nuclenor]".

Respuesta del Ministerio

Desde el MARM responden hoy a estas graves acusaciones, indicando que "la Confederación Hidrográfica del Ebro, en su función de vigilar el cumplimiento de la autorización de vertido de la central nuclear de Garoña, dispone de distintas redes de control de datos cualitativos y cuantitativos que tiene dispuestas por la cuenca y aguas abajo de dicha central en cumplimiento con el Reglamento del Dominio Público Hidráulico".

También indican que, además de los controles exigidos por el Reglamento de Dominio Público Hidráulico, la CHE exige a la empresa Nuclenor "un Informe anual limnológico para una mayor control de los efectos de vertido en el embalse de Sobrón". Un informe que incluye datos hidrológicos; físico-químicos del agua y de los sedimentos; de plancton y de los peces, lo que permite "un análisis global de la situación del embalse como masa de agua".

Aun así, desde el Ministerio señalan que la Confederación Hidrográfica del Ebro analizará los datos recogidos por el informe de Greenpeace, "en su función de vigilar el cumplimiento de la autorización de vertido de la central nuclear de Garoña".

Necesidad de más pruebas en los "stress test" de las centrales

La organización ecologista también se ha dirigido por escrito al Ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, a la Ministra de Defensa, Carme Chacón, a la Ministra de Medio Ambiente, Rosa Aguilar, y al Ministro de Industria, Miguel Sebastián para exigirles la realización urgente de los "stress tests" obligatorios para todas las centrales nucleares y el cierre inmediato de las que no los superen.

Sobre la central de Garoña

La central nuclear Santa María de Garoña es una central nuclear de generación eléctrica del tipo BWR (del inglés Boiling Water Reactor, reactor de agua en ebullición) que tiene una potencia instalada de 460 MW. Se encuentra en el municipio de Valle de Tobalina, en el pueblo de Santa María de Garoña. Construida junto a un meandro del Ebro, utiliza las aguas del río para su refrigeración. La ciudad más cercana es Miranda de Ebro, a 32 km.

Fue inaugurada en 1970, lo que la convierte en la central nuclear en activo más antigua de España. Con una vida útil prevista de 40 años, este plazo finalizó en junio del 2009, aunque se concedió una prórroga hasta el próximo 2013. Nuclenor por su parte presentó una propuesta para la renovación de la autorización de explotación de la central hasta el año 2019.