boletinagrario.com

Información y Recursos sobre Agroalimentación y Medio Ambiente

SostenibilidadMedio Ambiente

Comité del Convenio de Rotterdam solicita la inclusión del Gramoxone Super en su lista de vigilancia

"Por primera vez desde que la Convención entró en vigor en 2004, el Comité recomienda la inclusión de una Fórmula Plaguicida Extremadamente Peligrosa", señala el responsable de la FAO Peter Kenmore

03-04-2011 por Boletín Agrario Comité pide por primera vez la inclusión de una FPEP en la Lista de Vigilancia del Convenio de Rotterdam, el procedimiento de consentimiento previo aplicable a plaguicidas y productos químicos peligrosos objeto de comercio internacional, en vigor desde el año 2004. Además del Gramoxone Super de Syngenta, los expertos de Naciones Unidas señalan a Endosulfán, Azinfós Metil, PFOS, pentaBDE y octaBDE

Contenidos de la entrada

 
Convenio de Rotterdam

Procedimiento de consentimiento previo fundamentado aplicable a ciertos plaguicidas y productos químicos peligrosos objeto de comercio internacional. Apoyado por la FAO y el programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el Convenio de Rotterdam impide el comercio no deseado de los productos químicos incluidos en su jurídicamente vinculante consentimiento fundamentado previo (CFP).

Los expertos científicos de Naciones Unidas han recomendado la inclusión de tres productos en la Lista de Vigilancia del Convenio de Rotterdam, el procedimiento de consentimiento previo fundamentado aplicable a ciertos plaguicidas y productos químicos peligrosos objeto de comercio internacional, firmado en septiembre de 1998 y en vigor desde el año 2004.

Según explican los responsables de este organismo de la FAO, sus expertos han tomado la decisión en base a las medidas reguladoras adoptadas por Benin, Canadá, Japón, Nueva Zelanda, Noruega y la Unión Europea, para prohibir o restringir el uso de productos químicos que suponen un riesgo inaceptable para la salud humana y el medio ambiente.

Dentro de estas recomendaciones del propio Comité de Examen se encuentran dos plaguicidas, el Endosulfán y el Azinfós Metil, así como por primera vez una FPEP, acrónimo de "Formula Pesticida Extremadamente Peligrosa", refiriéndose al popular herbicida de Syngenta Gramoxone Super. "Por primera vez desde que la Convención entró en vigor en 2004, el Comité recomienda la inclusión en su Lista de Vigilancia de una fórmula pesticida extremadamente peligrosa (FPEP), avanzando los esfuerzos para garantizar el Derecho a Saber de los países Partes y asegurar que se respeta la seguridad en el comercio de productos químicos", afirmaba Peter Kenmoreel, respresentante de la FAO y Co-Secretario Ejecutivo del Convenio de Rotterdam. También incluyen tres compuestos químicos: el Sulfonato de Perfluorooctano (PFOS) junto a sus sales y precursores, además de las mezclas comerciales que contengan pentaBDE y octaBDE.

El empleo del endosulfán está prohibido en la agricultura española desde el año 2008, hasta entonces muy usado en las huertas para combatir a la mosca blanca, y cuya prohibición supuso un importante revés para un gran número de agricultores. En abril de ese mismo año también se redujeron los Límites Máximos de Resíduos de Azinfós Metil permitidos en los distintos cultivos de nuestro país.

El Gramoxone Super es un herbicida no selectivo que se emplea en una gran variedad de cultivos para controlar a las malas hierbas, desde la huerta y los árboles frutales hasta los campos de cereales, especialmente en condiciones de cero labranza. "Herbicida post-emergente de contacto, no selectivo, especialmente indicado para el control de un amplio espectro de malezas gramíneas y de hoja ancha en frutales y cultivos bajos, en cualquier época del año", podemos leer en la etiqueta del producto, en la que también se indica su compuesto activo, el Paracuat, bajo la forma de sal dicloruro. Burkina Fasso ya había propuesto la consideración de FPEP para este producto, y su inclusión en el Anexo III de la Convención, tras los problemas experimentados por el empleo de este producto en su territorio, nos recuerda la FAO.

El Éter de pentabromodifenilo (pentaBDE) es una mezcla ampliamente diseminado en el medio ambiente, incluído en el Convenio de Estocolmo sobre contaminantes orgánicos persistentes (COP) y en el reglamento comunitario (CE) nº 850/2004. Se han encontrado niveles de pentaBDE en seres humanos de todas las regiones de las Naciones Unidas, especialmente tras el incremento experimentado entre 1970 y la década de los años 90 (especialmente revelador en este sentido es recordar que la espuma de poliuretano contenía pentaBDE). Resultan afectados por el pentaBDE "los ecosistemas y especies vulnerables, entre ellos, varias especies en peligro de extinción. Algunos ejemplares de especies en peligro de extinción muestran niveles lo bastante elevados como para causar preocupación. Es evidente el potencial de efectos tóxicos en la vida silvestre, incluidos los mamíferos", como señala el Centro Nacional de Referencia sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes (CNRCOP).

Indican desde este organismo dependiente del MARM que "las principales rutas para la exposición humana son los alimentos y la exposición al polvo suspendido en el aire de viviendas y lugares de trabajo. Los peces y los productos agrícolas son las principales fuentes alimentarias de contacto con el pentaBDE para los seres humanos, y la leche materna para los lactantes. La mayoría de los países han cesado la producción de pentaBDE, y se están eliminando gradualmente sus usos en diversos países; sin embargo, en extensas regiones del mundo, estas sustancias continúan presentes en el mercado".

También se encuentra incluído en el Convenio de Estocolmo el Éter de octabromodifenilo comercial (c-octaBDE), usado principalmente como agente retardante de llamas. Además de los isómeros del éter de octabromodifenilo, el c-octaBDE contiene cantidades importantes de otros grupos de componentes, entre los que se encuentran los éteres de hexabromodifenilo y de pentaBDE, con características de contaminantes orgánicos persistentes, ya descritas en el segundo caso. Los efectos que estos compuestos bromados sintéticos tóxicos pueden tener sobre la salud son de tipo inmunotoxicológicos y, especialmente, efectos neurotóxicos retardados.

"La recomendación de incluir estas tres marcas de productos químicos comerciales marca una aceleración en el ritmo de revisión de la industria química a la CCR para la revisión de estas sustancias que sebae que dañan la salud humana y el medio ambiente. Este resultado se debe en parte a la cooperatición e intercambio de información con nuestra comisión hermana de revisión científica en el marco del Convenio de Estocolmo", dijo Donald Cooper, Co-Secretario Ejecutivo del Convenio de Rotterdam.

Estas recomendaciones serán trasladadas a la quinta reunión de la Conferencia de las Partes en el Convenio de Rotterdam, que tendrá lugar en el próximo mes de junio.