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El campo se hunde en la bancarrota

Unos 36.000 agricultores enterraron la azada por la falta de rentabilidad de sus explotaciones

El sector agrícola y ganadero está en quiebra técnica, no cesa de menguar y de enviar trabajadores al paro. La falta de rentabilidad de las explotaciones alcanzó en 2009 a todos los subsectores, desde el lácteo a los cereales, el vino, las frutas y hortalizas, el ovino y el porcino.

15-03-2010 por COAG

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La renta agraria real sumó 11.404 millones de euros en 2009, un 17,2% menos que los 13.765 millones que el sector ingresó en 1990.

Unos 36.000 agricultores enterraron la azada por la falta de rentabilidad de sus explotaciones

El sector agrícola y ganadero está en quiebra técnica, no cesa de menguar y de enviar trabajadores al paro. La falta de rentabilidad de las explotaciones alcanzó en 2009 a todos los subsectores, desde el lácteo a los cereales, el vino, las frutas y hortalizas, el ovino y el porcino. La causa última está en los bajos precios que pagan en origen las grandes distribuidoras de alimentos a los trabajadores del campo por el fruto de su sudor.

Los datos del Ministerio de Agricultura, Medio Rural y Marino (MARM) son demoledores y avalan las quejas de los profesionales: la renta agraria real -descontados costes de producción- registró el año pasado una caída interanual del 5,6%, al sumar 11.404 millones de euros, frente a los 12.080 millones de 2008.

No se trata, como puede parecer a primera vista, de un descenso puntual de ingresos fruto de la crisis. La renta agraria de 2009 es un 26,4% inferior a la media de los últimos cinco años y un 17,2% menor que la de 1990, año en el que el campo español generó 13.765,70 millones de euros en ingresos.

Los resultados son malos se miren por dónde se miren. En volumen total, la producción agrícola y ganadera cayó en 2009 un 4% respecto de 2008; los precios de los artículos un 7% y el valor global de la producción otro 10%, según denuncia la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG). Por subsectores, destacan los desplomes en los precios de patatas (37%), frutas (17%), aceite de oliva (14%), cereales (13%), leche (18%) y carne de cerdo (4,2%).

El Instituto Nacional de Estadística (INE) también realiza un cálculo anual de la producción del sector primario, en este caso a precios de mercado y que engloba a la agricultura, ganadería y pesca. Su resultado dibuja un panorama igual de desolador: una caída del 2,4% en el volumen de producción, un descenso de precios del 4,6% y un desplome del valor global de los productos del 6,9% en comparación con los resultados 2008.

Pérdida de empleos

A esa tendencia negativa en las cuentas de resultados, que ya dura dos décadas, hay que sumar la pérdida el año pasado de 36.600 empleos a tiempo completo, equivalente a un descenso del 3,9% en el número de trabajadores con dedicación exclusiva al campo, según datos de COAG. Los efectos de esas pérdidas de negocio y empleo afectaron a otros sectores de forma indirecta, pues los profesionales que se mantuvieron activos tuvieron que recortar un 29,4% el consumo de fertilizantes; un 5,6% el de gasóleo y lubricantes para tractores, cosechadoras y recolectoras; y otro 5,6% el de piensos para ganado.

Para entender la verdadera causa de esa ruina hay que observar la diferencia entre los precios pagados en origen por las grandes distribuidoras (Carrefour, Eroski, Mercadona, El Corte Inglés, Alcampo y Lidl) y los que luego cobran a los consumidores. Según los índices de precios en origen y destino que publican las organizaciones agrarias, en enero de 2009 un cultivador recibía 11 céntimos por un kilo de cebollas que luego se vendía en el "súper" a 1,1 euros (una diferencia del 1.000%). Por un kilo de limones, que costaban 1,78 euros en tienda, el agricultor percibía 13 céntimos (un 1.369% menos). Así con todos los productos, que en conjunto registraron una diferencia media de precios del 403% entre la huerta y la mesa a comienzos de año. Ese desfase llegó a alcanzar el 603% en junio, y cerró 2009 en el 416%. «Lo que vendemos no vale nada, y lo que necesitamos para producir está por las nubes», así resumen los dirigentes agrarios el enojo de miles de agricultores y ganaderos.

A la vista de los datos, el secretario general de COAG, Miguel López, pidió al Gobierno «urgentemente medidas eficaces, dentro de un plan de choque». Entre las propuestas de esta coordinadora figuran un programa de regulación de los mercados, el establecimiento de unos precios mínimos vinculados a los costes de producción y el control de las importaciones, para «mejorar los precios en origen» y lograr que las explotaciones sean rentables. UGT y CCOO también reclamaron al Ejecutivo que «no olvide a los hombres y mujeres que con su trabajo sacan adelante las cosechas de nuestros campos».

La diferencia media de precios de los productos entre la huerta y la mesa alcanzó el 603%.

La patata se depreció un 37%, las frutas un 17%, el aceite un 14%, la leche un 18% y los cereales un 13%.