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La normativa comunitaria obliga a los buitres a cambiar su comportamiento para buscar comida

Cómo las leyes de los hombres pueden llegar a alterar gravemente en apenas una década unas reglas de la Naturaleza vigentes desde hace millones de años

08-05-2012 por Alonso Aguilar Un informe elaborado por SEO-Birdlife y COAG pretende llamar la atención sobre el cambio de comportamiento detectado en los buitres, especie carroñera por antonomasia, al menos hasta ayer. Porque, como denuncia COAG ,los buitres "buscan la comida que la UE les arrebató", aunque para ello tengan que comportarse como auténticos depredadores: "De aliados naturales del ganadero a salvajes enemigos"

Contenidos de la entrada

En octubre de 2002 la Unión Europea dictaminó una nueva normativa comunitaria sobre la gestión de subproductos animales en el campo (Reglamento 1774/2002 de la UE), a raíz de la crisis de vacas locas (EEB) que se produjo el año anterior. Para evitar que se volviese a dar un escenario similar de crisis por encefalopatía espongiforme en las cabañas europeas, las instituciones de la UE dictaminaron una serie de normas de carácter preventivo, entre las que destaca la prohibición de abandonar los animales muertos en el campo y en los muladares. Así lo explica COAG: "Esta normativa exigió a los ganaderos de la UE cambiar la forma de proceder cuando alguna cabeza de ganado fallecía. Hasta ese momento, cuando un animal que no era destinado a consumo humano moría, o bien era abandonado en el campo o bien era trasladado a un lugar habilitado especialmente para ello, lo que tradicionalmente se conoce como muladar".

De aliados naturales a salvajes enemigos

 
Un alimoche junto a un buitre leonado
• DiCYT / Flickr  

Un alimoche (′Neophron percnopterus′) junto a un buitre leonado (′Gyps fulvus′). Las poblaciones de aves carroñeras se han visto resentidas por las políticas de retirada de animales muertos del campo. Unas inciativas que, pese a su aparente "asepsia", interrumpen gravemente la cadena trófica, alterando (eliminando) el nicho ecológico de diversas especies animales, como los buitres.

El informe presentado ante el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, elaborado por las organizaciones COAG y SEO-Birdlife, alerta sobre las graves consecuencias que, diez años después, ha provocado tal ejercicio de "asepsia" sobre las aves carroñeras. Los animales muertos procedentes de las explotaciones ganaderas, sobre todo cabras y ovejas, son a día de hoy la base esencial de la alimentación de las especies necrófagas, "que consumen prácticamente el 100% del ganado no destinado a consumo humano", destaca COAG. Un mecanismo de control de plagas y enfermedades que provee la propia naturaleza y que justifica el nicho ecológico de la amplia gama de animales que conocemos como carroñeros. Un "servicio de gestión de resíduos" que, además, resultaba ser totalmente gratuito, fruto de 4.500 millones de años de "perfeccionamiento" y de "experiencia empresarial".

"Con la modificación de la normativa, la UE ha convertido a nuestros mejores aliados en nuestros más salvajes enemigos. Esta es la consecuencia de intentar modificar en los despachos las leyes de la naturaleza", apunta Jose Luís Iranzo, responsable de Producción Ganadera de la Comisión Ejecutiva de COAG. "Cientos de buitres carroñeros se posan ahora en los tejados de las explotaciones ganaderas, entran en los cercados y parideras y acaban con la vida de los más débiles. Han modificado su comportamiento. Buscan la comida que la UE les arrebató", denuncia Iranzo.

Una situación la que se denuncia en este informe que perjudica tanto a las aves salvajes como al ganadero, poniendo punto final a una fructífera relación simbiótica que parte desde mucho antes del Mesolítico (unos 10-12 milenios para el caso de Europa). Permitan que les relate una experiencia personal. Hará menos de un año, estando quien escribe paseando por el campo y recogiendo fotografías para esta vuestra publicación, un pastor me contó una historia que en un primer momento me pareció demasiado extraña como para creerla al cien por cien. "A esa oveja le rajó las tetas un buitre" me dijo, casi más sorprendido que yo. Extrañado respondí que aquello no podía ser posible, que conozco bien el comportamiento de los buitres, a lo que alegó con una merecida condescendencia: "A mí me lo vas a contar, que llevo bregando con bestias desde que eché a andar". Al parecer los buitres no iban a por la madre, sino por su borrego (que pudo salir indemne del ataque gracias a la intervención del pastor). Un dato destacable de esta anécdota: aquellos buitres de los que me hablaba pertenecen a la comunidad existente en el Peñón de Zafarramagón, extraordinario enclave natural situado en el límite entre las provincias de Sevilla y Cádiz, y en el que abundan unos buitres leonados con los que mantengo desde hace años una cierta "rencilla" personal (por cierto, por tonto y por intentar meter la cámara donde no debía tuve un radio astillado y rompí una óptica de vídeo de casi un millón de las antiguas). Lógicamente, no destaco el dato por cuestiones personales, sino más bien porque se trata de una de las mayores colonias de nidificación de Gyps fulvus de toda Europa y, de lejos, la mayor de Andalucía Occidental. Pues bien, ni siquiera tan destacada colonia de buitres leonados, objeto de continuo seguimiento y cuidados por parte de las administraciones, parece tener cubiertas al 100% sus necesidades alimenticias.

Aunque en el caso que relato apenas me sería posible aportar la imagen de una merina con las ubres dañadas (más bien tapadas, sin poder da fe de nada más que lo ya dicho), en el siguiente vídeo aportado por un ganadero de Teruel se puede apreciar con total crudeza de qué estamos hablando. Una vaca es atacada mientras se encuentra de parto y los buitres devoran a la cría en el momento de nacer. Atentos a partir del minuto dos, cuando el ganadero enseña los efectos del ataque. Desde COAG nos advierten que las siguientes imágenes pueden herir nuestra sensibilidad. Por mi parte sólo espero que afecte lo suficiente a quien corresponda (y que actúe en consecuencia):

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Medidas paliativas insuficientes

Según recoge el propio encabezado del reglamento CE 1774/2002, han sido hasta ocho las modificaciones posteriores realizadas a través de otros tantos nuevos reglamentos comunitarios, dictaminados entre los años 2003 y 2006. Unas modificaciones al reglamento original que la propia Unión Europea aprobó para intentar compatibilizar la gestión ganadera con la conservación de las aves necrófagas, como explica COAG, al detectarse los primeros efectos negativos derivados de la nueva normativa: "Pero esto, como demuestra el informe elaborado por SEO BirdLife en colaboración con COAG, no es suficiente ya que las medidas propuestas tampoco sufragan las necesidades de las poblaciones de necrófagas en la península Ibérica". Una valoración que, como ya he contado, no tengo más remedio que compartir. "Así, la disminución de la productividad en estos últimos años, el aumento de ejemplares que han ingresado en centros de recuperación de fauna con síntomas de desnutrición y los cambios en el comportamiento de los buitres son algunos de los efectos que están demostrando las consecuencias de la presente legislación", continúan desde el área de Producción Ganadera de COAG.

El actual marco legal vigente en España quedó establecido el pasado mes de noviembre a través del Real Decreto 1632/2011, por el que se regula la alimentación de determinadas especies de fauna silvestre con SANDACH (siglas con las que se conoce a los "subproductos animales no destinados al consumo humano"). En el siguiente enlace podemos consultar un informe elaborado en el mes de enero por parte de los servicios técnicos de COAG, donde se resumen los principales elementos de una normativa que, recoge su preámbulo, "incorporó las posibilidades de actuación más novedosas, recogidas en ese momento en las Decisiones 2003/322/CE, de 12 de mayo de 2003, y 2005/830/CE, de 25 de noviembre, de la Comisión, sobre la aplicación de las disposiciones del Reglamento (CE) n.º 1774/2002". No olvidemos que más de la mitad de los buitres existentes en el ámbito de la UE se encuentra en la Península Ibérica, por lo que deberían ser España y Portugal los países miembros que encabecen cualquier iniciativa relacionada con ellos.

Es momento de revisar la normativa a nivel europeo

"Además, hay que tener en cuenta que la EEB por la cual se generó toda esta normativa está dejando de aparecer paulatinamente en el ganado". COAG recuerda que los casos de Encefalopatía Espongiforme Bovina están en clara disminución desde el año 2005, "habiéndose demostrado que los picos máximos de 2003 y 2004 se debieron a reses nacidas en la década de los 90 cuando sus progenitoras fueron contaminadas con harinas infectadas".

Algo que es "más elocuente" es el caso del ganado ovino y caprino, apunta la organización agraria, aduciendo a los últimos estudios que han demostrado que estos animales no padecen la EEB, "sino que todos los casos conocidos se deben a la tembladera, enfermedad conocida desde haces siglos y que no tiene consecuencias sobre la salud humana". Por todo esto, COAG considera adecuado un cambio en la gestión de los subproductos animales no destinados al consumo humano, pidiendo que se apruebe una nueva normativa que posibilite el abandono del ganado muerto en lugares apropiados, "o como se venía haciendo hasta ahora en las ganaderías extensivas, el abandono de las piezas muertas en la naturaleza en aquellos parajes que los que se sabe que son rápidamente consumidas por las especies carroñeras".

Así, el informe Efectos del Reglamento 1774/2002 y las decisiones adoptadas por la Comisión Europea en 2003 y 2005 sobre las aves necrófagas en la península Ibérica y sus posibles soluciones presentado por COAG y SEO-Birdlife ante el Ministerio español y la propia Unión Europea recoge las siguientes peticiones concretas:

  • Creación de nuevos comederos y mantenimiento de los muladares tradicionales al amparo de una nueva legislación que permita el abandono de ganado muerto ovino-caprino en los mismos, al menos en países como España y Portugal donde los casos de EEB son mínimos y las poblaciones de especies necrófagas son las más elevadas e importantes de Europa. Los numerosos análisis realizados a la cabaña ganadera ovina y caprina desde 2002 han demostrado la ausencia de EEB y por tanto esta solución no entrañaría peligro de contagio alguno a otros animales o seres humanos.
  • Permitir el abandono en el campo o muladares de las cabezas de bovino menores de 24 meses, libres de MER (Materiales Específicos de Riesgo).

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