Boletín Agrario Agricultura, Medio Ambiente y Mundo Rural

¿Precios Siempre Bajos?, ¿La calidad no es cara?...

"Las estrategias comerciales de la gran distribución, con precios siempre a la baja, están destruyendo el valor que generamos los agricultores"

Andrés Góngora

"El sector de las frutas y hortalizas en Europa está atravesando uno de los momentos más duros y con más incertidumbre de los últimos años". Andrés Góngora, responsable del sector de frutas y hortalizas de la organización agraria COAG, bucea en los orígenes de una crisis de rentabilidad y precios en el campo sin igual, que coexiste además con un paulatino incremento de los costes de producción.

El sector de las frutas y hortalizas en Europa está atravesando uno de los momentos más duros y con más incertidumbre de los últimos años. El año 2011 será recordado como un año nefasto para los productores hortofrutícolas. Las irresponsables declaraciones de una política alemana, que acusaban a productos españoles de ocasionar una epidemia mortal causada por la bacteria E. Coli, agudizaron una crisis sin precedentes en el sector.

Andrés Góngora, responsable de frutas y hortalizas de COAG

Andrés Góngora, responsable de frutas y hortalizas de COAG

Y digo agudizar porque el sector ya venía atravesando una etapa de precios inestables, irregulares, con continuas crisis que sumían las cotizaciones por debajo de los precios de producción. Según datos de Eurostat, la pérdida de valor en la UE entre 2003 y 2009 fue de un 13,6% en el caso de las frutas y 10,8% para las hortalizas. Nuestro sector se empobrece campaña tras campaña.

Pero no sólo se empobrece por la remuneración de nuestras producciones, sino por el aumento de los costes productivos. Los agricultores invertimos, innovamos, apostamos por la calidad, seguimos comprometidos con seguridad alimentaria reduciendo el uso de productos fitosanitarios y mejorando nuestras prácticas de cultivo, nos implicamos en la defensa del medio ambiente… Estás condiciones de producción, las más exigentes del mundo, acarrean unos costes, que cada vez son mayores. En 2011, todas las partidas de los costes de producción se incrementaron, a excepción de los fitosanitarios: los fertilizantes se encarecieron un 20,1%, la energía un 17,7%, el gasóleo incrementó su precio un 7,3%...

En el año 2011 la exportación española de frutas y hortalizas en valor cayó un 1% frente a la anualidad anterior, totalizando 8.557 millones de euros, pero curiosamente, en volumen, se alcanzó un 10% más que en 2010, llegando a 10,4 millones de toneladas, cifra record de los últimos años. Es decir, hemos conseguido vender cerca de un millón de toneladas más al exterior que la campaña anterior, pero a costa de rebajar con creces los precios percibidos. Vendemos mucho más, pero mucho más barato.

El problema es que tras 2011 la situación no ha mejorado significativamente, como necesitábamos. En esta campaña, se ha mantenido una tendencia general de descenso de precios como en los últimos años. Cada vez es más pronunciada la volatilidad de precios y la incertidumbre e indefensión del sector frente a quienes manejan los hilos de la rentabilidad de la cadena de valor.

Es cierto que hay múltiples factores que confluyen para dar explicación a esta situación, pero no todos ellos tienen la misma relevancia en el problema. En especial, no dudaremos en señalar las estrategias comerciales de la gran distribución con precios siempre a la baja, que están destruyendo el valor que generamos los agricultores y agricultoras con nuestras producciones de frutas y hortalizas. Estamos generando una cadena agroalimentaria low cost cuando lo que producimos son frutas y hortalizas de calidad. Ese no parece ser el camino correcto.

La formación de cadenas de valor de bajo valor añadido, como las que está provocando la gran distribución, es una estrategia del todo desacertada. Es imposible mantener en el tiempo los niveles de calidad que se nos exigen sin que estos se vean compensados por unos precios suficientemente remuneradores. Corremos un grave riesgo de echar por tierra todos los esfuerzos e inversiones que se han realizado en la calidad de los productos comercializados por la enorme presión de la distribución.

La crisis económica, además, ha acrecentado el objetivo de la distribución minorista de situar los productos agroalimentarios al precio más bajo posible para el consumidor. La batalla es feroz y los damnificados son los eslabones que no pueden defender el precio. La cadena va descontando costes desde el precio de venta al consumidor y cuando hay que pagar al agricultor el resultado es incluso negativo. Por otro lado, los gobiernos se encuentran encantados: aplauden a sabiendas de que las estrategias de los grandes grupos contribuyen al control del Índice de Precios al Consumo.

Agricultores almerienses dirigen sus protestas contra las grandes cadenas de distribución

Agricultores almerienses dirigen sus protestas contra las grandes cadenas de distribución

12-12-2011COAG

Agricultores convocados por COAG Almería protagonizaron el 3 de diciembre una jornada de paro en protesta por la profunda crisi de precios en origen que atraviesa el sector. Las distintas organizaciones agrarias de esta provincia andaluza coincidieron, aunque de forma separada, al dirigir sus protestas contra la gran distribución, acusándola directamente de provocar esta situación "insostenible"

Sin embargo, esta espiral diabólica en la que unos hacen y otros dejan hacer está teniendo consecuencias nefastas para nuestro tejido productivo. Por ello, COAG no cesará en su empeño de reivindicar ante las cadenas de distribución que dejen de ningunear nuestro trabajo con pactos de precios a la baja que lo único que hacen es hundir nuestra renta. Consideramos imprescindible que tanto las grandes cadenas de distribución como la Unión Europea escuchen a los agricultores para evitar la quiebra del sector. Para nuestra Organización es vergonzoso que esta manipulación de precios ocurra con la complicidad de los gobiernos y de las diferentes comisiones nacionales de la competencia que no intervienen. Nosotros nos sentimos perseguidos por Competencia por intentar hablar de precios y las grandes cadenas de distribución, que queda claro que están realizando prácticas de dudosa legalidad, quedan impunes.

A esto hay que sumar otras cuestiones que debilitan aún más la rentabilidad de uno de los sectores bandera de la agricultura del Estado, como pueden ser los procesos de apertura comercial de la UE con países terceros, utilizando a las producciones hortofrutícolas como moneda de cambio; o los escasos o nulos instrumentos de gestión de los mercados permitidos por la legislación comunitaria, etc.

Todo en un contexto de reforma de la Política Agraria Comunitaria y de desregulación de los mercados. Ante este panorama los productores tenemos que reforzar nuestras reivindicaciones para conservar un mercado el europeo para nuestras frutas y hortalizas y con unos precios que garanticen el mantenimiento de nuestra actividad. Para esto es imprescindible ser conscientes de que la solución empieza por nosotros mismos, a través de la unidad de los productores, así como mediante el diseño de estrategias comunes y la colaboración.

Se suele decir que es en momentos de crisis cuando nos pararnos a pensar qué es lo que está ocurriendo, qué es lo que estamos haciendo mal, quien tiene la culpa… Que en épocas de bonanza no nos detenemos a analizar cómo mejorar el sector o hacer más rentables nuestras producciones. Es cierto, deberíamos afrontar los problemas en épocas de bonanza. Ojalá algún día lleguen esas épocas y podamos hacerlo.

Andrés Góngora

Responsable del sector de Frutas y Hortalizas de COAG. Secretario general de COAG Almería