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Envases que abren mercados al aceite de oliva

El envase de un aceite de oliva determina la percepción de calidad que los consumidores tienen del producto, según un estudio de la Universidad de Jaén

Investigadores del grupo de Marketing de la Universidad de Jaén (UJA) han determinado en un estudio que tan importantes como las propiedades sensoriales de un aceite para su aceptación por parte de los consumidores es el aspecto de la botella que lo contiene. De hecho, las características del envase afectan en un 14% a la percepción de la calidad del aceite en la degustación del producto.

13-06-2011 por Andalucía Investiga

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Grupo de Markéting de la Universidad de Jaén

Para establecer esta conclusión, el equipo dirigido por Francisco José Torres Ruiz, diseñó un experimento consistente en ofrecer a 88 consumidores un mismo aceite de oliva virgen extra durante un proceso de cata, manipulando diferentes envases y rellenando un cuestionario.

Los resultados indican que la estética, la funcionalidad y la higiene (ésta última referida a que la botella mantenga una apariencia limpia y sin goteos), de un envase influyen en la percepción de calidad del aceite. "Si se desea ofrecer una imagen de calidad merece la pena considerar la influencia del envase en la misma", afirma Torres Ruiz.

De los resultados se pueden extraen conclusiones relevantes para los comercializadores de aceites de oliva. Tal y como afirman los investigadores, "una gestión adecuada de estos elementos puede potenciar la calidad global del producto, mientras que una mala gestión puede hacer que aceites de menos calidad, desde el punto de vista organoléptico, no lo sean desde la perspectiva del consumidor". De hecho, dicen, para mejorar la calidad percibida y diferenciar su oferta en el mercado, muchos productores de aceites de oliva vírgenes se han preocupado por dotar a sus productos de una apariencia de calidad. Como consecuencia, cada vez es mayor la inversión que se realiza para cuidar la presentación al consumidor.

Los participantes de la encuesta fueron personas jóvenes, de edad similar, y con un escaso o nulo conocimiento y experiencia en el proceso de cata de un aceite, aunque, eso sí, se controló que todos estuvieran familiarizados con el sabor de esta grasa para evitar distorsiones culturales o de costumbres. A todos ellos, se les dieron instrucciones previas de cómo realizar la cata y se les ofreció el oro líquido en un vaso de plástico transparente aunque vieron el envase del que procedía.

El test contenía 32 características relacionadas con la valoración del envase y con las propiedades organolépticas del producto. En cuanto a lo primero, el envase, las cuestiones se referían a su ligereza, si resbala, si es fácil de coger y transportar, si es apropiado para regalo, si es novedoso, reutilizable o si conserva las características perceptivas del aceite como su color o sabor. El cuestionario para conocer la calidad del aceite contenía preguntas sobre la intensidad de la percepción y los atributos de amargo, avinagrado, dulce, frutado, metálico o picante.